Barcelona asediado en Ambato.
La noche del sábado Ambato fue una locura. La calle Cevallos se inundó de hinchas barcelonistas desde las 18:30 y allí permanecieron saltando y cantando en los exteriores del hotel Emperador hasta que llegó el equipo a la ciudad de Los Tres Juanes. El frío era lo de menos para ellos hasta las 21:30 cuando arribó el bus por la calle Lalama y aumentó el griterío ensordecedor de los aficionados. “Barcelona, campeón, Barcelona, campeón” gritaban los barristas y curiosos, mientras el bus se estacionaba en la puerta del hotel. La Policía tuvo que montar un operativo especial para evitar que la gente se meta al hotel o estropeen a los jugadores, quienes apenas levantaban la mano y salían corriendo e ingresaban a buscar las habitaciones que les habían asignado para su hospedaje.
El pataleo aumentó cuando por la puerta del bus apareció Damián Díaz, luego Narciso Mina y Michael Arroyo. Todos estiraban sus manos, se empujaban y gritaban. Querían tocar a sus ídolos, previo al encuentro con Macará. Pero los agentes del orden y la seguridad del Barcelona tuvieron que “pararse tiesos” para que los jugadores bajen tranquilos.
Fuente: Extra

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