jueves, 6 de diciembre de 2012

“Me voy feliz pensando en lo que hice y no en lo que dejé de hacer"



“Me voy feliz pensando en lo que hice y no en lo que dejé de hacer”


“Me voy feliz pensando en lo que hice y no en lo que dejé de hacer", la frase de Miguel Calero, un año atrás, luego de que colgara los guantes y se retirara del fútbol.

En estos días, esas palabras se incluyen entre los recuerdos que más han aflorado en Colombia que, al igual que México, rinde tributo al ex arquero fallecido el martes como consecuencia de una trombosis. La prensa colombiana dedicó amplios espacios al ex futbolista, de 41 años. 

Todo se ha centrado en abrir la enorme lata de las reminiscencias. Y para hacerlo han acudido familiares, amigos, ex entrenadores, ex rivales y ex compañeros del guardavallas conocido con los apelativos de ‘Cóndor’ o ‘Show’. Se ganó el último apodo por la alegría que siempre desbordaba y por sus poses en la cancha, muchas de ellas provocadoras con los delanteros y equipos contrarios. “Antes de enfrentar a Atlético Júnior, decía; mañana bajo la bola con el pecho y hasta con las nalgas”, rememoró Argermiro Hernández, entonces directivo del Sporting de Barranquilla, el club en el que Calero empezó su carrera profesional en el fútbol. Una alegría que, según dijo el DT Hernán Darío Gómez, servía para alivianar la presión en el seleccionado cafetero, en el cual dirigió al ex portero nacido en Ginebra, Valle del Cauca. 

El ‘Bolillo’ confesó a RCN Radio que “uno veía a Calero y se le quitaba la tristeza”. En otra declaración al portal Futbolred, el actual estratega del Deportivo Independiente Medellín fue más explícito: “Me daba alegría verlo volar”. En el recorrido por los recuerdos que ha dejado regados en este país y en México en 24 años de carrera, el ex guardameta de Pachuca (donde jugó 10 temporadas), Atlético Nacional, Deportivo Cali, Sporting de Barranquilla, no podía faltar uno muy sentido. Tuvo lugar en 1995 y lo desempolvó el retirado arquero Pedro Pablo Rodríguez. 

Este, cuando cuidaba la valla del Deportivo Pereira, fue la víctima del primer gol que Calero, entonces en filas del Deportivo Cali, anotó en su trayectoria como profesional. Tras ese tanto forjaron una amistad que resistió el paso de los años. “Siempre serás Miguel, el amigo”, confesó el ex futbolista en relación a su colega, que integra la selecta galería de arqueros que han perforado las redes contrarias y en la cual se inscriben René‘Loco’ Higuita’, José Luis Chilavert, Jorge Campos y, en especial, el brasileño Rogerio Ceni, aún activo en el Sao Paulo, finalista de la Copa Sudamericana. 

Un trofeo que precisamente Calero levantó con el Pachuca en el 2006, luego de doblegar en la final al chileno Colo-Colo. Calero no solo fue un guardavallas-goleador. Se destacó más como un atajapenales. Allí se destacan dos episodios de esta faceta. Uno de ellos se escenificó en la Copa América 1997, que se jugó en Paraguay. En el crucial partido Colombia-Argentina, ridiculizó al argentino Martín Palermo, quien no pudo convertir los tres tiros penales que cobró ese día. El segundo se refiere a la pena máxima que atajó al estelar estadounidense Landon Donovan, en el duelo Pachuca-Galaxy, por la final de la Concacaf.
























Fuente: El Comercio

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