El poder legislativo ruso tiene en la mira al fútbol de su país.
La Duma estatal rusa (cámara baja) inició hoy el estudio de un proyecto de ley que pretende penalizar con sanción de cárcel a los culpables de incidentes violentos durante los espectáculos deportivos.
El texto sugiere determinar las áreas de responsabilidad y reglamentar la participación del público en las competencias, así como lo concerniente a los organizadores respecto al orden en las gradas y la protección del terreno, en especial durante los partidos de fútbol.
Recientemente el primer ministro Dmitri Medvedev ordenó realizar cambios en la legislación y penalizar con la cárcel a los culpables de incidentes violentos, como el ocurrido el sábado último en el estadio de Jinki, en San Petersburgo.
Durante el encuentro entre los clubes Dinamo de Moscú y Zenit un grupo de fanáticos lanzaron petardos al campo de juego y provocaron quemaduras en la córnea de Antón Shunin, guardameta del once moscovita.
Se abrió una investigación penal contra este crimen premeditado, pero hay que itroducir cambios en la ley para impedir este tipo de infracciones y otros delitos, aseguró Medvedev en una reunión del Ejecutivo.
Insistió el gobernante en que además de la policía, en la investigación del incidente debe colaborar la dirección del estadio sede de los acontecimientos, las asociaciones de deportistas y de aficionados.
Los inicios de los debates en la Duma coincidieron con una apelación presentada por el Zenit al considerar excesivo el castigo aplicado por el Comité Disciplinario de la Unión Rusa de Fútbol.
Esa autoridad decretó la derrota del club petersburgués por forfeit (abandono) y marcador de 3-0 en el encuentro suspendido 10 minutos antes del final del primer tiempo, y que ganaban los moscovitas por 1-0.
Adicionalmente, el Zenit jugará sin público sus dos próximos partidos en su estadio contra el CSKA y el Anchi y pagará una multa de 1,3 millones de rublos (unos 38 mil dólares).
El Dinamo, en tanto, efectuará su próximo enfrentamiento contra el Rubin de Kazán a puertas cerradas y abonará 580 mil rublos (unos 21 mil dólares).
Los sucesos de Jinski tienen como antecedente una cadena de actos vandálicos que se hicieron cada vez más frecuentes y visibles en los estadios de fútbol y sus alrededores después de 1991, con claras expresiones de racismo, xenofobia y gamberrismo.
Esta semana, poco antes de que comenzara en el Luzhnikii el duelo de la Liga de Campeones entre Barcelona y Spartak de Moscú, la policía detuvo a 60 simpatizantes del club ruso Lokomotiv, quienes pretendían chocar violentamente contra los seguidores del once moscovita.
Las autoridades rusas se proponen cortar de raíz estas expresiones de desorden en vísperas de acontecimientos deportivos de importancia global como el Campeonato Mundial de Atletismo al aire libre (2013), la Olimpiada de Invierno (2014) y el torneo planetario de fútbol (2018).
Fuente: Andes

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