En todo el Ecuador, Barcelona es mayoría
No necesita camiseta. En su pecho está tatuado –a colores- el sello de Barcelona. Una cicatriz marca su rostro y un tambor cuelga sobre su hombro. “Mi nombre es Barcelona. Yo soy Barcelona”, dice al salir del estadio. La alegría del triunfo de su equipo ante Macará de Ambato se opaca con la victoria de Emelec. Pero el título está a un punto.
“El día viviré vistiendo la amarilla, de noche la oscura me acompañará”, corea mientras sube a uno de los buses que esperan afuera del estadio Bellavista de Ambato para emprender viaje de regreso a las diferentes ciudades. Por una ventana enseña una bandera que señala que regresa a Calceta, provincia de Manabí.
“En todos los rincones de la patria, Barcelona es la inmensa mayoría”, grita, y motiva a sus acompañantes a entonar una de las barras del club. “Ídolo, cómo te explico cuánto te amo yo”, corea el grupo de manabitas. Los buses parten. Los hinchas toman de nuevo su rumbo. La ciudad de Ambato regresa a la calma.
Desde muy temprano las calles de la capital de la provincia de Tungurahua se pintan de amarillo. Los hinchas hacen largas filas para ingresar al escenario deportivo. Macará es el equipo local, pero es minoría dentro y fuera del estadio. La general asignada para los locales no se llena, mientras que la afición de Barcelona se amontona en las tres cuartas partes del estadio.
Afuera, más de mil hinchas se quedan con boleto en mano. No pueden ingresar. No hay espacio. Dentro, la policía se acerca al presidente de Macará, Germánico Holguín, para buscar una explicación. Intentan llevárselo, pero el presidente se queda en el palco y observa el partido.
Anuncian por los altoparlantes que la señal de televisión para la provincia de Tungurahua se abre. Los locales aledaños se copan de hinchas de Barcelona. Personas con camisetas amarillas aparecen en los techos de las casas en los alrededores del Bellavista. Desde ahí observan el partido.
Barcelona hace lo suyo en el partido, gana 2-0. Pero no solo depende de ellos. Emelec hace el primer gol y luego el segundo. Con eso, no hay título. “Que estos pitufos no crean que nos van a dejar sin título, todo está en nuestras manos”, grita un aficionado en el palco, refiriéndose a Emelec.
La espera continúa. La afición sale contenta aunque con las manos vacías. Las chivas y los buses regresan sin la copa. Barcelona puede ser campeón este miércoles sin jugar. Deportivo Quito y Emelec juegan un partido aplazado y, si Emelec pierde o empata, los amarillos serán automáticamente campeones.
Pero, si Emelec gana el miércoles, el campeonato de Barcelona dependerá del cotejo ante Olmedo de Riobamba en el estadio Monumental de Guayaquil. Un empate le basta para alcanzar el decimocuarto título nacional después de 14 años de ausencia.
Fuente: Andes

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